Sobre Nosotros

KIWI es un laboratorio de bienestar, prevención y salud mental. Trabajamos con instituciones educativas que quieren ir más allá de “lo de siempre” y construir estrategias de cuidado que sí conecten con niños, adolescentes, familias y equipos docentes.

Somos libres porque somos coherentes

Conoce nuestras batallas
se defiende, se cuida y se sostiene con independencia.

No trabajamos con industrias cuyo modelo de negocio depende del daño.
No confundimos prevención con relaciones públicas.
No negociamos la evidencia.

En KIWI creemos que la salud pública no se neutraliza:

Nuestra postura

Creemos en la evidencia, en la coherencia y en la independencia.

En KIWI no creemos en la neutralidad cuando hay daño.

Prevenir no es educar para consumir mejor, es reducir riesgos reales, proteger
políticas públicas y cuidar a quienes no eligieron estar expuestos.

Manifiesto KIWI

En KIWI no creemos en la neutralidad cuando hay daño. Creemos en la evidencia, en la coherencia y en la responsabilidad pública.

Trabajamos en prevención porque los datos son claros: el alcohol, el tabaco, la nicotina y los juegos de azar generan una carga enorme de enfermedad, sufrimiento y desigualdad en todo el mundo. No se trata de casos aislados ni de decisiones individuales mal tomadas. Se trata de sistemas, productos y mercados diseñados para expandirse, normalizarse y capturar, muchas veces a costa de la salud mental, física y social de las personas.

Por eso, para nosotros, prevenir no es moralizar. Prevenir es reducir daños reales con herramientas que sí funcionan.

En KIWI declaramos algo que hoy es profundamente político y técnico a la vez: no tenemos conflictos de interés. No hemos recibido, ni recibimos, financiación, patrocinios, regalos ni beneficios —directos o indirectos— de industrias u operadores comerciales de alcohol, tabaco, juegos de azar, medicamentos u otros productos que generan daño a la salud.

Esta no es una postura estética. Es una condición mínima para hacer prevención con integridad. Las industrias suelen financiar acciones “preventivas” para limpiar su imagen, desplazar responsabilidades y debilitar políticas públicas efectivas como los impuestos, la regulación del marketing, la restricción de la disponibilidad o la protección de niñas, niños y adolescentes. La evidencia internacional lo ha documentado una y otra vez.

Por eso sostenemos algo simple y contundente: no se puede prevenir con quién gana cuando el daño aumenta. 

En KIWI entendemos la prevención como un campo de la salud pública, no como una charla bien intencionada ni como una campaña motivacional. Nuestro trabajo se basa en ciencia, políticas públicas, pedagogía crítica y comunicación honesta. Hablamos de sustancias psicoactivas y de conductas adictivas sin eufemismos, sin exageraciones y sin silencios cómodos.

No educamos para “consumir mejor”. Educamos para entender los riesgos, reconocer los diseños adictivos, cuestionar la normalización y fortalecer la capacidad de cuidado individual y colectivo.

Creemos que niñas, niños, adolescentes, familias, docentes y comunidades merecen información clara, herramientas prácticas y entornos que protejan. Creemos que la salud mental no se defiende solo con habilidades personales, sino también con decisiones estructurales, políticas públicas sólidas y límites claros al poder comercial.

Elegimos esta postura porque es la que más incomoda. Y porque es la que más protege.

Somos KIWI.
Somos libres porque somos coherentes.
Y prevenimos sin negociar la evidencia.